La vida es otra cosa

    De nuevo, la serie de Telecinco, “Hospital Central”, nos ha brindado otra reflexión comparando las cosas que suceden en la televisión con la vida.

    Esto es un día cualquiera en las Urgencias de un hospital normal. Las cosas que pasan aquí pasan en cualquier parte, en cambio en la televisión ocurren por alguna razón, tienen moraleja. En la vida no hay conclusiones, uno no sabe cuándo está haciendo las cosas bien, cuándo las hace mal, dónde está la línea que separa lo bueno de lo malo.

    Las alegrías vienen de repente, sin planificar. Los problemas se solcionan…más bien, no se solucionan de una manera mágica como en la televisión. Hay decisiones que no tienen vuelta a atrás, que se toman con todas las consecuencias.

   No hay héroes, no hay villanos. De hecho, los buenos y los malos se confunden. Un día odias a unos y al día siguiente los hechas de menos.

   La verdad es que en la vida hay momentos que no se pueden explicar a una cámara, ni siquiera escribirlos en un guión o interpretarlos o recitarlos como en el teatro. Lo que quiero decir es que la televisión está muy bien, la vida es otra cosa.

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