Archivos para Noviembre 3, 2007

Removiendo el café para comprar el tiempo

maritzaduarte4.jpg     Considero que la vida es demasiado corta para hacer todo lo que nos gustaría, demasiado corta para mostrarnos al mundo, para conocer gente, para viajar… Me gustaría comprar más tiempo para escribir, para leer, para estar con mis amigos, con mi familia, para salir…para vivir.

Me gustaría compartir tantas cosas con la gente que visita mi blog, todo aquello que me gusta, que me hace reflexionar… por eso hoy quiero dedicar este post a otro músico, Ismael Serrano, cuyas letras han formado parte, y lo siguen haciendo, de la banda sonora de mi vida.

    Ismael, a quien dediqué una de mis historias, “Si Peter Pan viniera…” ( en otra ocasión lo colgaré para que lo leáis), acaba de sacar un nuevo trabajo “Sueños de un hombre despierto” con 13 canciones cargadas de mensajes solidarios, políticos, de amor, de reflexión y esta vez de mitología y filosofía.

   Os dejo la letra de la última canción, la nº 13, porque me parece una de las más bellas. Recrea una imagen de una cafetería, una pincelada para un cuadro, o el comienzo para una historia narrada desde el final.

 

Para médicos y amantes

 

Supe que todo había terminado

cuando te vi mover la cucharilla despacio,

 como si aquella tarde se parara el latido de la sangre,

en lo oscuro de aquella gris cafetería.

 

No supe qué decirte,

hablamos como si hubiera sido ayer,

sin ir más lejos, la última vez que tú y yo hablamos,

la última vez que habíamos entrado

a saco por el alma y por el pecho.

 

Así que yo te hablé de mis triunfos,

de mis últimos versos, de mí mismo,

y casi sin mirarte, miraba tu café

que removías con exquisito interés,

como si de aquello dependiera tu destino.

 

Tú no decías nada. Sonreías. Pensando en una cita,

un amor nuevo que esperaba aquella misma tarde.

Y en mitad del silencio alguna frase,

metralla de antiguos bombardeos.

 

Yo te llevé a casa. Nos rozamos las caras

sabiendo que ya nada justificaría nuevas llamadas,

que nuestro corazón perdió esa tarde

interés para médicos y amantes.

 

Letra: Rodolfo Serrano

Música: Ismael Serrano

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